El mes de julio ha sido concluirá como el mes de julio más seco de la historia para el municipio de San Juan y el cuarto más caluroso para esa zona, de acuerdo al más reciente informe del Monitor de Sequía de los Estados Unidos, que reveló que Puerto Rico enfrenta temperaturas y condiciones de sequías cercanas a niveles récord.

El impacto relacionado con la sequía incluye el racionamiento de agua para los agricultores del suroeste y noreste, la disminución del caudal de los ríos y el deterioro de los cultivos" reza dicho informe.

De acuerdo con el informe, la Isla ha recibido menos del 60% de precipitación normal en los últimos dos meses y las zonas sur y suroeste recibieron menos del 20% de la lluvia que suelen recibir en la misma temporada, lo que representa una reducción de dos a seis pulgadas. El Yunque, que es un bosque lluvioso ha recibido entre siete a 13 pulgadas menos de lluvia de lo que suele recibir en este periodo del año.

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El informe añade que las llanuras del sur de Puerto Rico, desde Cabo Rojo hasta Cidra experimentan condiciones de sequía severa (D2), y la mitad este y sur de la Isla condiciones de sequía moderada (D1). Mientras el centro-norte y noroeste de la Isla aún atraviesan condiciones de sequía anormal (D0).

En zonas como Canóvanas los efectos de la sequía se están dejando sentir en los suelos y se espera la perdida prematura de frutos como el aguacate y las panas, o que aquellos árboles que logren dar frutos, muestren señales de falta de agua como agrietamiento. Los árboles de cacao presentan amarillamiento en las hojas y las siembras de plátano y guineo se marchitan debido al estrés hídrico prolongado.

El interior central y algunos pueblos de la montaña, como Cayey, experimentan el mismo fenómeno, mientras que en las áreas dedicadas a la ganadería y el pastoreo, el crecimiento de los pastos se ha estancado durante un mes, dejando el forraje completamente seco. La producción de otros frutos como los cítricos también se ha visto afectada, cayendo por debajo de los niveles normales y el calor ha provocado la infestación de plagas que afectan estos frutos.

De hecho, el Monitor de Sequía vaticina que las consecuencias de la sequía en el sector agrícola de la Isla sean millonarias.

Además, en el sur y suroeste, los administradores de los distritos de riego reportan una continua disminución en los niveles de los embalses en los sistemas de riego del sur. El racionamiento de agua para la agricultura está vigente en todos los distritos del sur y es más severo en el suroeste. El Distrito Suroeste ha implementado el racionamiento de agua para los agricultores (tres días por semana). En el Distrito de Juana Díaz, el caudal se ha reducido aproximadamente un 5% debido a la continua pérdida de agua del embalse del Lago Guayabal. En el Distrito de Patillas, los arroyos aportan solo el 25% de su caudal normal. La industria del café también está sufriendo los estragos. Los granos de ese fruto están madurando prematuramente, lo que afecta su calidad y sabor.

Según la Administración de Aguas Agrícolas de Puerto Rico, la saturación del suelo en la zona radicular es críticamente baja en las llanuras del sur y del norte, así como en el interior occidental, con solo focos aislados de humedad provenientes de lluvias localizadas.

Mientras, los reportes de fuegos de pasto e incendios forestales se han disparado hasta los 300 en esta época, con una mayor concentración en los municipios del sur y el este de Puerto Rico.

No hay buenas noticias a la vista

De acuerdo al informe, la probabilidad de lluvia es de un 70% más baja de lo normal, mientras que las temperaturas atípicamente altas continuaran dejándose sentir en Puerto Rico, las Islas Vírgenes y Estados Unidos desde agosto hasta octubre.

Normalmente, la estación de sequía en Puerto Rico es entre marzo y mayo, seguida de una estación de lluvias moderadas los meses de verano y una mayor actividad de lluvias desde el inicio de la temporada de huracanes hasta diciembre. Pero gracias al fenómeno de El Niño, la posibilidad de ondas tropicales y ciclones se verá reducida, lo que agravará el déficit de lluvia, provocando condiciones de sequía persistente o que empeore la situación en toda la región que ya enfrenta reducción en los niveles de los embalses y reducción de los caudales de los ríos.