El 7 de julio del 2002 ha sido descrito como el día en el que la “música murió para las mujeres”, sobre todo aquellas que, durante los últimos 20 años, han pasado por la transformación de la menopausia sin tratamiento adecuado debido a la mala interpretación del estudio del WHI. Antes de que el estudio fuera publicado formalmente, parte de los resultados se filtraron a la prensa, creando un estado de pánico a nivel mundial por la posible asociación con el cáncer de seno. Lo más increíble es que, cuando finalmente se conocieron los datos, esa asociación no era estadísticamente significativa.

El doctor José Álvarez- Romagosa es ginecólogo obstetra, miembro de los  Latin Doctors y colaborador de MCS.
El doctor José Álvarez- Romagosa es ginecólogo obstetra, miembro de los Latin Doctors y colaborador de MCS. (Suministrada)

Pero ya el daño a nivel mediático estaba hecho y debido a esto el reemplazo hormonal se llegó a percibir como un cancerígeno. Este estudio ha sido revisado en múltiples ocasiones: en 2007, en 2013 y en 2017, encontrando múltiples fallos, entre estos que la muestra del estudio no era representativa de mujeres sanas en la menopausia. La edad promedio de las participantes fue de 63 años; no obstante, los investigadores generalizaron sus conclusiones para incluir a quienes entraban en la menopausia en o antes de sus 50 años.

Casi la mitad de las participantes eran o habían sido fumadoras, más de un tercio habían sido tratadas por hipertensión y el 70 % tenían sobrepeso u obesidad mórbida. El WHI afirmó que el reemplazo hormonal aumentaba el riesgo de problemas cardíacos, pero la letra pequeña revelaba que el riesgo se presentaba solo entre las mayores de 70 años. Los investigadores revisaron sus hallazgos cinco años después de la publicación inicial y llegaron a la conclusión de que las mujeres que habían comenzado la terapia de reemplazo hormonal (TRH) en los primeros 10 años posteriores a su menopausia redujeron el riesgo de enfermedad arterial coronaria. Sin embargo, esta noticia no llegó a los titulares noticiosos. Probablemente, este estudio es el peor error médico del siglo XXI.

Alrededor del 75 % de las mujeres menopáusicas experimentan síntomas, y aproximadamente un tercio de estas los tiene graves, que tienen un efecto negativo en sus vidas, tanto en el hogar como en el trabajo. Entre los síntomas se encuentran los sofocones, los cambios en el humor, la ansiedad y la depresión. También incluyen el insomnio o pobre calidad del sueño, el cansancio, la falta de concentración, la disminución en el deseo sexual, la resequedad vaginal, el dolor en el acto sexual y los dolores articulares, entre otros. Sin embargo, existen múltiples condiciones médicas que aumentan significativamente ante la disminución de los niveles hormonales en la menopausia, tales como enfermedades cardiovasculares, fracturas por osteoporosis, demencia, depresión, cáncer de colon y diabetes.

El 17 de julio del 2025 se reunió un panel de expertos en reemplazo hormonal en la sede de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). Este panel incluía ginecólogos, endocrinólogos, cardiólogos, psiquiatras, urólogos y especialistas en medicina interna y sexualidad femenina de instituciones tan prestigiosas como las universidades de Yale, Cornell, George Washington School of Medicine y Johns Hopkins, entre otras. En este panel se presentaron todos los datos recopilados de sobre dos décadas de estudios, por lo que se recomendó a la FDA remover los black box warnings sobre el cáncer de seno y complicaciones cardiovasculares que se les había adjudicado a las terapias de reemplazo de hormonas equivocadamente. Un metaanálisis de sobre 8 millones de mujeres luego de 20 años demostró múltiples beneficios a las que utilizaron reemplazos hormonales en comparación con aquellas que no lo utilizaron. Entre ellos:

1. Reducción de fracturas entre un 30 y un 50 %, especialmente de cadera, vértebras y muñeca. Sin estrógenos, el cuerpo pierde densidad ósea a razón de un 2 a un 5 % por año durante los primeros 5 a 7 años posteriores al cese de la menstruación.

2. Protección cognitiva: reducción de deterioro cognitivo entre un 20 y un 30 %. La salud cerebral está íntimamente ligada a la presencia de estrógenos. Favorecen el flujo sanguíneo cerebral, modulan neurotransmisores como serotonina y acetilcolina, y reducen la inflamación neuronal.

3. Beneficios cardiovasculares: Cuando la TRH se inicia dentro de los primeros 10 años de menopausia, la evidencia es contundente. Reducción del 25 al 40 % en eventos cardiovasculares mayores, incluyendo infartos y muerte coronaria. La TRH reduce la mortalidad cardiovascular, la causa número uno de muerte en mujeres.

4. Cáncer de seno: Uno de los mitos más persistentes sobre la TRH fue el supuesto aumento dramático en el riesgo de cáncer de seno.

La revisión moderna de los datos ha demostrado que cuando de utiliza estrógeno solo (mujeres sin útero), reduce el riesgo de cáncer de seno en un 20 a un 30 %, comparado con mujeres que no lo usaron y presentaron menor mortalidad por este tipo de cáncer que aquellas que no utilizaron hormonas; en otras palabras, tiene un efecto protector.

Cuando se usa estrógeno + progesterona micronizada (pacientes con útero): Los estudios demuestran que no aumenta el riesgo de cáncer de seno durante los primeros 5 a 7 años. Estudios demuestran que la mortalidad por cáncer de seno fue menor comparada con aquellas pacientes que no utilizaron hormonas.

5. Mortalidad global y longevidad saludable: Hay una reducción significativa de la mortalidad por todas las causas, en aproximadamente un 15 a un 30 %, especialmente cuando la terapia se iniciaba antes de los 60 años. Y un aumento en la expectativa de vida de hasta 10 años.

Otros beneficios comprobados de la TRH

  • Disminución del riesgo de diabetes tipo 2 entre un 20 y un 30 %.
  • Mejoría del sueño, reduciendo el insomnio entre un 40 y un 60 %.
  • Mejoría del estado de ánimo, reduciendo síntomas depresivos.
  • Aumento de la libido y restauración de la salud genital (hasta 70 % de reducción en síntomas del síndrome genitourinario de la menopausia).

Finalmente, la FDA removió el black box warning el 9 de noviembre de 2025. El reemplazo hormonal es mucho más que un tratamiento para sofocos. Es una herramienta terapéutica con múltiples beneficios comprobados. Cuando se inicia en la ventana adecuada, en mujeres sanas, con monitoreo médico, la TRH se convierte en una intervención capaz de mejorar la calidad de vida, reducir enfermedades crónicas y extender años saludables. Hoy, la ciencia es clara: el reemplazo hormonal no solo alivia síntomas, sino que protege, preserva y prolonga la salud femenina.