Las benzodiacepinas son medicamentos que se usan con frecuencia para tratar la ansiedad, problemas relacionados con el sueño, trastornos de pánico y algunas condiciones neurológicas.

La doctora Nabila Vallés es vicepresidenta de Programas Clínicos y de Calidad en Farmacia de MCS.
La doctora Nabila Vallés es vicepresidenta de Programas Clínicos y de Calidad en Farmacia de MCS. (Suministrada)

Entre las más conocidas están el alprazolam (Xanax®), lorazepam (Ativan®), clonazepam (Klonopin®), temazepam (Restoril®) y diazepam (Valium®).*

Las benzodiacepinas actúan en el sistema nervioso central, que es como el centro de control de nuestro cuerpo, siendo el cerebro una parte fundamental. El cerebro es como la computadora del cuerpo y controla nuestros pensamientos, la memoria, las emociones, el movimiento y el dolor.

Estos medicamentos suelen ser muy eficaces y muchos de ellos actúan de forma rápida. En muchas ocasiones, su efecto rápido, junto con la necesidad de mantener el alivio, requiere tomar dosis adicionales o incluso generar dependencia física y/o psicológica.

Cuando el uso se prolonga, alteran la función normal del cerebro y, con el tiempo, tu cuerpo puede acostumbrarse a estos medicamentos, lo que hace que su efecto sea menor o que sea más difícil suspenderlos. Esto se conoce como tolerancia. Esto puede hacer que necesites dosis más altas para notar el mismo efecto o que aparezcan síntomas o molestias si una dosis se retrasa o se olvida.

Por esta razón, dejar una benzodiacepina de forma repentina no es seguro. Puede causar ansiedad, dificultad para dormir, irritabilidad, temblores y otros síntomas incómodos y preocupantes. La buena noticia es que sí es posible dejar estos medicamentos de forma segura, siempre que la retirada se planifique junto a tu médico. Este proceso debe realizarse poco a poco, reduciendo la dosis gradualmente. Cada persona es diferente; por eso, el plan se adapta a cómo te sientes, a los síntomas que puedan aparecer y a tu propio ritmo. Mantener una comunicación abierta y contar con un seguimiento médico durante todo el proceso es clave.

Planificar la retirada también implica prepararte para posibles malestares temporales que puedan surgir. Existen opciones sin medicamentos que ayudan mucho, como la terapia cognitivo-conductual, las técnicas de respiración y de relajación, la meditación y los hábitos de sueño, entre otros. En algunos casos, el ejercicio físico moderado y el apoyo psicológico pueden formar parte del plan y hacer el proceso más llevadero.

Como paciente, tienes derecho a entender para qué tomas un medicamento, por cuánto tiempo se recomienda usarlo y qué otras opciones existen a largo plazo. Hacer preguntas es una forma de cuidarte. Tu farmacéutico también puede orientarte sobre el uso correcto del medicamento y ayudarte a identificar señales que debes consultar.

Es importante recordar que las benzodiacepinas no son malas por sí solas. Son herramientas médicas que deben usarse con cuidado, a corto plazo y con un propósito claro. Revisar un tratamiento significa reconocer lo que tu cuerpo necesita ahora y tomar decisiones para cuidar tu bienestar futuro.

Si llevas meses o años usando una benzodiacepina, no la suspendas por tu cuenta. Hablar con tu médico es el paso más importante, ya que solo un profesional de la salud puede evaluar tu situación y ayudarte a planificar una retirada segura. Con información clara, seguimiento médico y un plan adaptado a tus necesidades, la retirada puede ser un proceso seguro y manejable.

En MCS te apoyamos promoviendo la educación, la orientación y la comunicación abierta con tu proveedor de salud, para que puedas cuidar tu bienestar con mayor seguridad y confianza.

*Los nombres de los medicamentos se mencionan únicamente con fines educativos.