El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) convive entre nosotros hace más de 30 años. Todos conocemos a alguien que ha adquirido este virus de una u otra manera; algunos hemos perdido a muchos seres amados debido a esta pandemia del VIH, que aún sigue siendo un problema de salud pública.

Sin embargo, en las últimas dos décadas, han ocurrido cambios significativos en el manejo de esta condición, muy distintos a la época cuando se descubrió. El primero de ellos es que el VIH pasó de ser una enfermedad mortal a una condición crónica. Por esa razón, un diagnóstico de VIH ya no es una condena de muerte: ahora representa el comienzo de una nueva vida, con mejor actitud, mayores ansias de comerse el mundo y muchos deseos de ser una persona productiva y de gran valor.

Cada persona diagnosticada como positiva al VIH tiene muchas opciones.

En primer lugar, los médicos tratantes de VIH contamos con importantes recursos de apoyo. Los investigadores clínicos y las casas farmacéuticas continúan su labor para continuar los avances hacia un mayor conocimiento sobre el virus. Otro avance significativo es el uso de medicamentos que originalmente se produjeron para combatir el VIH, pero ahora se utilizan para la profilaxis preexposición (PrEP, por sus siglas en inglés). Este medicamento fue aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, en inglés) como un tratamiento preventivo para evitar la adquisición del virus, en combinación con otras estrategias como el uso de barreras de protección –este medicamento previene el VIH, pero, no es efectivo contra otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

Precisamente, es en el renglón de los medicamentos que las particularidades de cada persona que ha adquirido el virus cobran importancia a la hora de comenzar tratamiento. A lo largo de los años, la FDA ha aprobado 26 medicamentos individuales y 22 combinaciones de dos o más medicamentos. A esos se añaden el primer régimen antirretroviral inyectable de larga duración, que se administrará una vez al mes, en lugar de tomar un medicamento diario.

Los medicamentos aprobados para manejar el VIH se dividen en las siguientes categorías:

  1. Inhibidores de entrada y de unión
  2. Inhibidores de Integrasa
  3. Inhibidores de los nucleósidos de la transcriptasa inversa
  4. Inhibidores de los no nucleósidos de la transcriptasa inversa
  5. Inhibidores de proteasa
  6. Amplificadores de la farmacocinética
  7. Combinaciones de medicamentos en una sola pastilla

Cuando una persona recibe un diagnóstico positivo al VIH, o entiende que estaría susceptible para adquirirlo, iniciar un tratamiento es esencial. Su médico tratante de VIH, certificado como un especialista en el manejo de esta condición, establecerá con el paciente qué tipo de tratamiento le funcionaría mejor, los posibles efectos secundarios y la forma de tomarlo –este asunto es importante porque apoya la adherencia a los medicamentos, un factor esencial para mantener su salud en las mejores condiciones.

Ahora bien, más allá del proceso clínico, es bien importante la confianza y la seguridad que el médico tratante y el paciente establecerán, como aliados en un mismo fin. Al llegar a tu cita médica, es recomendable que le presentes a tu médico detalles sobre tu vida personal y laboral—incluso, si así deseas compartirlo, tus creencias y aspiraciones más importantes—, así como otros asuntos que inciden en la posible integración de un régimen de medicamentos diarios para manejar el VIH. Una pregunta importante que, como proveedores de cuidado clínico, siempre debemos hacer es preguntarle a ese paciente si está preparado para iniciar un tratamiento y qué tipo de opción le gustaría utilizar, conforme a ese mundo personal que ya se ha dialogado.

Después de ese importante diálogo, el médico te indicará cuáles son los estudios de laboratorio necesarios para así determinar cuál es la mejor opción de tratamiento para ti. La información sobre tu carga viral, resistencia o alergia a medicamentos, el estado de filtración de tu hígado y riñones, así como tu funcionalidad orgánica integral, ayudarán a que el médico determine el inicio del tratamiento. Como ya se ha mencionado, tu médico considerará lo que desearías y te conviene (en términos de tu estilo de vida), y te explicará los beneficios y las consecuencias de cada tratamiento indicado.

Será una decisión en conjunto y, al mismo tiempo, individualizada, porque eres tú quien llevará el control de ese proceso, a través del uso correcto de los medicamentos y las demás recomendaciones o ajustes de tu vida que deberás realizar, si así fuera necesario.

En la inmensa mayoría de los casos, cada persona que se ha enfrentado a un diagnóstico de VIH no ha estado sola. Los médicos tratantes de VIH estamos aquí para ayudar, apoyar, y aconsejar –con nuestro conocimiento y experiencia. A cada uno de nuestros pacientes le ofrecemos ese mismo acercamiento único y especial, que considera los detalles más importantes de su vida para ayudarlo a que pueda vivirla enfocado en sus metas más allá de un diagnóstico que se transformará en el significado para empezar una manera de vivir.

Es muy importante que estés decidido a empezar tu tratamiento, porque es un tratamiento que no debes abandonar y eres tú quien tiene el control poder de controlar el virus en tu cuerpo con la ayuda de tu médico. No estarás solo, nosotros estaremos ahí para ayudarte y apoyarte en esta nueva etapa de vida.

La autora es subdirectora médica del Concilio de Salud Integral de Loíza, presidenta de la Asociación de Médicos tratantes de VIH de PR, encargada del Proyecto SIPP y clínica de HCV en el CSILO. Tiene oficina privada en Carolina.