Oshawa.  No fue el regreso soñado de Lely Burgos al escenario donde logró su más grande conquista deportiva. La coameña llegó a estos XVII Juegos Panamericanos de Toronto como la campeona defensora de la categoría de 48 kilogramos en la halterofilia, pero su salida de suelo canadiense se dará sin un metal en mano. 

Burgos falló en defender la medalla de oro ganada en los Juegos de Guadalajara 2011, al finalizar en la sexta posición de la competencia que se celebró ayer en la subsede de Oshawa, ciudad localizada en las afueras de Toronto. 

Un par de decisiones arbitrales le pasaron factura a la boricua de 30 años, quien nunca se vio cómoda o en el tope de su forma durante la competencia. Burgos finalizó la jornada con 162 kilos (71 en arranque y 91 en envión), por debajo de los 170 que había logrado en Guadalajara y que le dieron la medalla de oro en aquel entonces.

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Sin embargo, los números de ayer demostraron que el nivel ha subido drásticamente en esta categoría.  

“El nivel ha subido bastante en la categoría”, comentó Burgos en entrevista con este medio luego de la competencia. “Eso no significa que nosotros no hayamos subido el nivel, pero apenas comienza el año. Sé que este es uno de los eventos más importantes, pero todavía nos falta el Mundial”, añadió la atleta. 

La medalla de oro fue para la dominicana Cándida Vásquez, quien rompió una marca de estos Juegos al sumar 181 kilos (81 en arranque y 100 en envión). Vásquez quebró el registro de 177 que databa desde los Juegos de Winnipeg 1999, logrado en aquel entonces por la estadounidense Tara Nott. 

La medallista de plata fue la colombiana Ana Iris Segura, quien también rompió el record con 180 kilos (77 en arranque y 103 en envión). Los 103 en envión de Segura también son un nuevo record panamericano.

Mientras, la dominicana Beatriz Pirón ganó el bronce con 175 kilos (80 en arranque y 95 en envión). 

Las alzadas en arranque no fueron miel sobre hojuelas para Burgos, y ahí fue que se le escapó la medalla. En su primer turno, Burgos pudo levantar 71 kilos, pero los jueces determinaron que no pudo lograr una posición efectiva en su alzada. El público respondió con abucheos, pero Burgos volvió a salir para su segunda alzada y esta vez ejecutó, a perfección, el levantamiento de 71 kilos. 

Con las competidoras de Estados Unidos y República Dominicana aún sin salir a la tarima, Burgos sabía que tenía que acumular kilos, así que optó por un tercer levantamiento de 74. Sin embargo, la boricua falló en levantar las pesas, por lo que se quedó con 71 de su segunda alzada.

Al finalizar todas las alzadas de arranque, Burgos se veía en la quinta posición y sabía que tenía que echar el resto en envión.

Pero se volvió a repetir el panorama del arranque. Burgos levantó 91 kilos en su primer envión, pero una vez más los árbitros invalidaron la alzada. Su rostro era de decepción y frustración. A pesar de ello, en el segundo envión sí logró los 91 kilogramos. Pero todo finalizó cuando, en su tercer intento, cayó sentada sin poder levantar las pesas, y así se le esfumaba cualquier posibilidad de medalla.

Luego de la competencia, Burgos reveló que las decisiones arbitrales le afectaron, pero aceptó el resultado.

“Para mí, fueron ambas decisiones injustas. Pero también estoy clara de que cuando estamos en unos Juegos Panamericanos, hay que hacer de tripas corazones”, dijo.      

Sobre su futuro, Burgos dijo que sigue enfocada en clasificar a las Olimpiadas de Río 2016. 

“Eso es lo que quiero,  buscar la clasificación olímpica. Si no es la voluntad de Dios, diré adiós”, aseveró, a la vez que enfatizó en que no le frustra el no poder repetir su gesta dorada de hace cuatro años. “Esto no me afecta, porque yo sé que mi nombre ya está escrito en el nombre de la historia, tanto en Puerto Rico como a nivel panamericano”.