Desde que hizo su arribo a los Warriors de Golden State, Stephen Curry sabía por el duro camino que había pasado la franquicia antes de que fuera escogido por el equipo en el sorteo de novatos del 2009. 

Luego de clasificar a la postemporada de 1994 gracias a sus 50 victorias ese año, los Warriors tuvieron casi dos décadas de pesadilla, con solo una aparición en postemporada durante 18 campañas, de las cuales en solo dos tuvieron marca positiva. 

En el comienzo de su carrera, Curry sufrió en carne propia lo duro que era ser parte de los Warriors. Ya para el séptimo juego de la temporada de 2009-10, Golden State tenía marca de 2-5, y un atrevido Curry le prometió a los seguidores del equipo, que tarde o temprano todo iba a mejorar.

“Le prometo a todos los seguidores de los Warriors…vamos a encontrar la manera de arreglar esto…aunque sea la última cosa que hagamos, lo vamos arreglar”, escribió Curry en su cuenta de Twitter el 11 de noviembre de 2009, momentos después que Golden State perdiera contra Indiana, en su quinta derrota en los primeros siete juegos del año. 

Curry y los Warriors tardaron en encontrar la fórmula ganadora, pues esa campaña 2009-10 terminaron con marca de 26-56; luego en 2010-11 hubo una cierta mejoría al concluir con 36-46. Pero en la campaña acortada de 2011-12, Golden State tuvo foja de 23-43. De hecho, esa temporada fue una de pesadilla para Curry, quien solo jugó 26 juegos luego de constantes torceduras de tobillo, el cual se operó en mayo de 2011. 

No obstante, Curry y los Warriors tomaron un rumbo distinto en la temporada 2012-13 cuando el conjunto terminó con 47-35 y adelantó hasta la segunda ronda de la postemporada, su mejor demostración desde el 2007. Curry, de igual forma, estuvo fenomenal, al promediar 22.9 puntos y 6.9 asistencias en 78 partidos. 

Ya en su quinta campaña, Curry, con medias de 24.0 tantos, 8.5 asistencias, llevó a los Warriors a superar la cifra de las 50 victorias (51-31) por primera vez desde 1994, aunque el equipo se quedó en primera ronda. 

Sin embargo, esa experiencia de las dos temporadas previas llevó a que Curry y los Warriors, de la mano de su novato dirigente Steve Kerr, tuvieran una de las mejores temporadas en la historia de la NBA cuando en el 2014-15 acumularon marca de 67-15, y eventualmente, ganar el campeonato de la NBA, el cuarto en la historia de la franquicia, el segundo desde que el equipo radica en Oakland y el primer en 40 años. 

“El haber pasado por años difíciles, lesiones, transiciones en la confección del equipo y tener la oportunidad de seis años después de ser novato y cargar  con el trofeo de campeón, es una experiencia increíble”, dijo Curry en declaraciones publicadas por el San José Mercury. 

Golden State, que terminó la postemporada con marca de 16-5, para una foja combinada de serie regular y “playoffs” de 83-20, y porcentaje de victorias de 80.6%, el octavo mejor en la historia entre los equipos que ganaron el título. Las 83 victorias son el tercer total más alto, solo superado por los 87 y 84 triunfos que lograron los Bulls de Chicago en 1995-96 y 1996-97, respectivamente.

Fueron seis años de espera, pero al final de cuentas parece que el tiempo de espera valió la pena para Curry, quien se encargó de que se cumpliera con la promesa.