Michael Jordan es considerado el mejor baloncelista en la historia. Ganó seis campeonatos de la NBA y, en el transcurso, múltiples galardones individuales. Pero Jordan no llegó a ese nivel sin pisotear los egos de algunos compañeros en los Bulls de Chicago y, a su vez, de sus rivales.

Las historias sobre su intenso espíritu competitivo son legendarias y no le ganaron amigos. Por ello, le presentamos algunas de esas anécdotas más recordadas.

El artista Chamillionaire tuvo la oportunidad de conocer a su ídolo y cuando le solicitó un momento para una fotografía, Jordan simplemente no le hizo caso. De hecho, Jordan le indicó que si pagaba $15,000 por una de sus camisetas, entonces se tomaría la foto. ¡Vaya manera de cultivar a sus fanáticos!

Cuando la organización completó el cambio de Charles Oakley por el centro Bill Cartwright, Jordan no estaba nada contento de ver a su amigo partir. Durante las prácticas de los Bulls, Jordan hizo pases malos con la intención de demostrar que Cartwright no podía manejarlos. Eventualmente, Cartwight contribuyó a que los Bulls y Jordan ganaran tres campeonatos consecutivos.

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Robert Parish formó parte de la escuadra que ganó el campeonato de 1996-97. El veterano centro no era un extraño de saborear el champán cuando estuvo con los Celtics de Boston. Durante una práctica, Jordan se le acercó a Parish y le dijo que le patearía el trasero. Pero el centro no dio un paso atrás, al contrario. Cuando Parish le respondió de manera amenazante que no lo haría, Jordan jamás volvió a molestarlo.

Una de las historias más vergonzosas de Jordan no ocurrió en el tabloncillo. Buzz Peterson, entonces compañero de equipo, lo invitó a jugar cartas. Entre los participantes estaba la madre de Peterson, quien dejó la mesa para ir al baño. Peterson sostiene que Jordan intentó hacer trampa.

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