Carlos Beltrán se emociona por sentir el cariño boricua en Cooperstown
El exjugador no pudo contener las lágrimas cuando intentó agradecer el respaldo de los cientos de puertorriqueños que viajaron para su exaltación.
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Cooperstown, Nueva York. Carlos Beltrán nunca pareció quebrarse emocionalmente en los momentos difíciles dentro del terreno de juego durante su carrera de 20 años en las Grandes Ligas, ni siquiera aquel famoso ponche contra San Luis que puso fin a las aspiraciones de los Mets de Nueva York de pasar a la Serie Mundial en 2006.
Pero 25 horas antes de que el domingo se convierta oficialmente en nuevo miembro del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown con su exaltación como parte de la Clase 2026, el exjugador manatieño no pudo contener las emociones ni continuar hablando cuando se dirigía en español ante la prensa hispana que cubría este sábado al mediodía, la última conferencia de prensa previo a la ceremonia.
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Junto al también exjardinero central Andruw Jones y el otrora segunda base Jeff Kent, Beltrán ingresará al recinto de inmortales con la exaltación que iniciará a la 1:30 de la tarde, para convertirse de paso en el sexto puertorriqueño en ingresar al histórico recinto.
Solo 281 peloteros en la historia que han jugado en las Grandes Ligas, un exclusivísimo 1% del que Beltrán es parte, han logrado la inmortalidad en el béisbol y el domingo su placa será una de las 354 que hay en el Salón de la Fama y Museo Nacional del Béisbol, que incluye también a propulsores del deporte, dirigentes y árbitros que han hecho historia igualmente.
Hablando durante la conferencia, en la sesión de preguntas y respuestas, Beltrán fue cuestionado si en realidad había internalizado ya lo que implica su cita de este fin de semana en Cooperstown.
El boricua contestó entonces con naturalidad, que comenzó a tener ese choque con la realidad cuando se le acercaron para felicitarle varios de los antiguos miembros del Salón de la Fama que le precedieron, algunos de ellos que jugaron cuando Beltrán ni imaginaba que llegaría a Grandes Ligas.
“Hombre, dije wow, estoy aquí (en el Salón de la Fama)”, reaccionó sobre su encuentro en el hotel con otros grandes del béisbol.
“Yo llegué de madrugada. Ese día yo no vi a nadie, yo llegué a ese lobby, estaba vacío, no había nadie. Pero al otro día una de las primeras personas que vi fue a Reggie Jackson. Otra de las personas que vi fue a Johnny Bench, Jim Kaat, Robin Yount... Vi muchos peloteros que jugamos en la misma era, pero ver los que se me acercaron y de alguna manera me dejaron saber, ‘Carlos, felicidades, estoy contento de que estés aquí, te lo mereces’, pues de alguna forma es una validación”, expresó luego hablando con la prensa latina que se encuentra en Cooperstown.
Carlos Beltrán and Andruw Jones are joining an incredible list of Hall of Fame center fielders 🤩 pic.twitter.com/9ZKwhOAwdv
— MLB (@MLB) July 24, 2026
Calmado y sonriente, habló sin escollos por otros cinco minutos, pero su voz empezó a denotar cómo la emoción lo embargaba, cuando comenzó a mencionar a su familia.
“Mañana es un momento en el cual me va a tocar dar el mensaje a mis padres, a mis hermanos, a mi gente, a las personas que me impactaron y no hay duda porque en ese proceso tú no tienes control de las emociones porque son momentos que te llevan atrás. Entonces cuando tú piensas en eso, pues no hay duda de que probablemente a lo mejor se me salga una que otra lágrima, pero todo es válido”, expresó con ojos brillosos.
Fue una pregunta que respondió varias veces desde inicios de año cuando se dio la noticia con los resultados de las votaciones de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos, que lo escogieron para ser exaltado con el 84.2% de los votos, en su cuarta aparición en la boleta de la BBWAA.
A renglón seguido, Beltrán no pudo continuar a preguntas sobre si quería enviar un mensaje a la afición puertorriqueña que llegó hasta Cooperstown para presenciar su exaltación, como quedó evidenciado desde temprano el viernes con decenas de puertorriqueños que viajaron desde la isla o desde otras ciudades de Estados Unidos, y estaban de paseo por la calle principal del pintoresco pueblo.
The celebration is on for @carlosbeltran15, @andruwjones25 and Jeff Kent!
— National Baseball Hall of Fame and Museum ⚾ (@baseballhall) July 24, 2026
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“Sí, seguro. Les doy las gracias por el esfuerzo de estar aquí. No hay duda de que ustedes, ninguno, tiene que estar aquí, ¿verdad? Ustedes están aquí porque entienden que…”, expresó, hasta que se detuvo, bajó su cabeza y dio media vuelta para marcharse, reprimiendo sus lágrimas y sin poder continuar la conversación.
Beltrán jugó 20 temporadas entre 1998 y 2017, logrando múltiples logros como el premio de Novato del Año de la Liga Americana en 1999 con los Royals de Kansas City, con quienes debutó en las Mayores tres años después de ser seleccionado en la segunda ronda del sorteo de novatos de 1995.
Luego pasaría por los Mets, franquicia con la que acumuló sus mayores números y logros, como sus tres Guantes de Oro en la Liga Nacional como el mejor defensor del jardín central en 2006, 2007 y 2008, así como dos Bates de Plata.
Es apenas uno de cinco jugadores en la historia con la combinación de 400 o más cuadrangulares y 300 o más bases robadas, pero el único bateador ambidextro con semejantes estadísticas.
Se retiró tras ganar la Serie Mundial de 2017 con los Astros de Houston en su segunda etapa con ellos, y concluyó su trayectoria deportiva como el puertorriqueño con más carreras empujadas en la historia de las Grandes Ligas con 1,587, y con el mayor número de anotadas, con 1,582. Sus 435 cuadrangulares lo colocan en la segunda posición de todos los tiempos entre todos los boricuas.


