El Alzheimer sigue ganando terreno   y sus conquistas son personas cada vez más jóvenes, alertó la Asociación de Alzheimer de Puerto Rico.

Se estima que en la Isla hay cerca de 200,000 personas mayores de 65 años que están en peligro de desarrollar la enfermedad, aunque se han registrado casos de personas con 40 años y por lo menos uno de una persona con apenas 25 años, aseguró el director ejecutivo de la organización Carlos Pérez Vélez.

Sin embargo, no hay datos exactos sobre la prevalencia, ya que a pesar de que una ley obliga a crear un registro, los trabajos van muy retrasados y es imposible que para el 2016 se tenga un número confiable como exige el estatuto.

 Pérez Vélez calificó la situación como lamentable porque las autoridades no pueden establecer prioridades si no saben cuán grave es el problema. Del mismo modo,  imposibilita ir a buscar fondos federales por falta de datos exactos.

“Así de seria es la cosa. Pero más serio y alarmante es saber que  a pesar de no existir el registro actual,  si nos dejáramos llevar por el censo de 2010, estamos hablando de una población bien amplia que pudiera tener la enfermedad... Se calcula que son más de 200,000 los que están en riesgo de desarrollar este mal”, afirmó. 

El Alzheimer es la pérdida irreversible de la memoria. Una vez diagnosticado, no hay marcha atrás. Aún no se sabe a ciencia cierta la causa, ya que el porcentaje que la desarrolla por vía hereditaria es bajo. Hasta la fecha, tampoco hay una cura.

Pérez Vélez dijo que todavía existe mucho desconocimiento, mitos y tabúes   que evitan que la gente hable del asunto y haya mayor conciencia.

“Estamos viendo que la gente es muy dada a hablar, aportar y contribuir en otros tipos de enfermedades como el cáncer, el  sida, la  diabetes. Pero, cuando tocamos el tema del Alzheimer las personas están reacias; hay una apatía seguramente porque hace 30 años atrás se entendía que la persona se había vuelto loca. Eso abona a que no se discuta el asunto en los círculos íntimos, en el trabajo, en las escuelas. Si tienes un familiar diagnosticado, eso no se menciona. Todavía la gente piensa: 'se volvió loco y no te cases con su familiar porque los hijos te van a salir locos' y cosas erróneas así por el estilo”, indicó.

Pérez Vélez dijo que a pesar del desconocimiento es importante destacar que la primera persona que sabe que hay algo raro  en el cerebro que pudiera ser indicativo de que se tiene la enfermedad, es uno mismo.

“Te dicen por ejemplo: 'prepara un informe' y es algo que tú haces todos los días pero te vas en blanco y no entiendes a qué se refieren. Le pides a un compañero que te ayude,  buscas una excusa, lo achacas al estrés o a cualquier otra cosa y te engañas de que no hay un problema. Pero, si las personas entendieran que tan pronto hay algo mal deben ir al  neurólogo, se puede comenzar un tratamiento a tiempo y se va  a tener un mejor calidad de vida y más duradera”, afirmó.  

El director de la asociación reconoció que el diagnóstico  llena de  terror a muchas personas y por eso considera que la primera etapa  es la mas difícil. 

“La persona escucha lo que tiene y no puede hacer absolutamente nada para darle para atrás. Y comienzan las preguntas: '¿cuándo me voy a dejar de acordar de mi esposo, de mis hijos?', comienzan a preguntarse cuándo dejarán de reconocerse a ellos mismos en el espejo”, dramatizó.

Durante la segunda etapa, las personas con Alzheimer tienden a ponerse agresivas, los olvidos son más frecuentes, son más propensos a desparecer y deambular. 

Ya  en la tercera etapa, la persona está encamada y el cuidado tiene que ser más intenso para evitar otras complicaciones desde úlceras, hasta pulmonías, entre muchas otras que se presentan.

“Desde el inicio es bien importante velar para que no haya explotación financiera que puede venir de familiares o cuidadores externos”, advirtió el director de la asociación.

“Una cosa que hemos notado es que nadie se burla de la diabetes, la distrofia o el cáncer. Pero cuando tú cuentas que se te olvidó algo  a la gente le causa risa. Pero esta enfermedad no es un chiste. No hay que hacerse el gracioso diciendo que para salir de situaciones difíciles vas a decir que tienes Alzheimer, no. Esto es bien serio”, declaró.

La asociación tiene disponibles dos escuelas para cuidadores formales e informales  porque surgen unas situaciones que hay que estar preparado para enfrentar, en especial si se considera que una persona puede estar 20 años con el mal, “y  hay que saber cómo enfrentar esa macacoa durante todo ese tiempo”. 

“Si el cuidador no se cuida, se muere antes que el paciente de Alzheimer”, indicó.

Para más información se puede comunicar al 787-268-6818 o al 787-727-4151.