Mayagüez. La pasión de Jane Goodall por la naturaleza ha llegado a nuestra Isla. 

La científica británica, que cobró notoriedad por sus estudios con los chimpancés en Tanzania, África, desde 1960, cautivó a más de dos mil personas registradas en la conferencia We can't Wait for Environmental Education, auspiciada por el municipio de Mayagüez y celebrada en el Palacio de Recreación y Deportes el pasado miércoles 25 de marzo, previo a la inauguración de la Casa EcoSolar en el RUM.

“Jane Goodall es un ícono. Es una leyenda y una inspiración que va acorde con todas las metas de Campus Verde. La convencimos de venir para inaugurar la casa EcoSolar, donde predicamos que es importante lo que tú comes, lo que usamos menos y el impacto de la huella ecológica”, destacó la doctora Sandra Cruz Pol, catedrática de Ingeniería Eléctrica y fundadora de la iniciativa Campus Verde en el RUM.

Durante su visita quedó inaugurada la primera Casa EcoSolar que levantó la iniciativa Campus Verde en el Recinto de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico.

Aunque la apertura oficial de esta Casa EcoSolar se dará próximamente, se aprovechó la visita de Goodall en la isla para dar a conocer el proyecto y llevar el mensaje ecológico.  

La doctora en etología visitó también este viernes, 27 de marzo, a la Pontificia Universidad Católica en Ponce para ofrecer la misma conferencia en el Teatro Vicente Murga, donde se presentó el documental de 107 minutos “Jane’s Journey (2010)”, escrito y dirigido por Lorenz Knauer, que enmarca sus experiencias vividas en la selva desde que se inició como investigadora, con apenas estudios secretariales.

“Nací con suerte porque nací en una familia donde mi madre apoyó mi amor por los animales”, comenzó diciendo Goodall, quien recordó que su primer libro de niña fue “Tarzán y los gorilas” y siempre se dijo a sí misma que “Tarzán se casó con la Jane equivocada”.

Goodall creció en Londres, donde tuvo la oportunidad de vivir en una finca. Su labor –según relató– era cuidar a las gallinas y recoger sus huevos.

En su inocente curiosidad, preguntaba a los adultos ¿por cuál roto salía un huevo tan grade? Y ante la falta de una respuesta convincente, una tarde se aventuró a meter la mano mientras una gallina ponía. El trauma que le creó al ave de granja fue suficiente para entender que eso no se hace. Y decidió esconderse para observarlas de lejos, causando angustia a su madre que la creyó perdida por muchas horas.

Al regresar, su madre la reprendió, pero tuvo la conciencia de sentarse a explicarle el proceso con detalles. Para entonces tenía cinco años de edad y asegura que esa fue su primera experiencia en el proceso de observación científica.

Goodall creció soñando viajar algún día a África, pero los recursos económicos en su familia no eran suficientes para hacer ese sueño realidad. Aun así, su madre le dijo siempre “toma ventaja de las oportunidades y aprovéchalas” y aunque tampoco podía pagar por los estudios universitarios de su hija, la madre de Goodall le aconsejó tomar estudios secretariales “porque quizás algún día, podía ser secretaria de alguien en África”. 

Y prácticamente así fue.

Una invitación a viajar a África le abrió la puerta para entrevistarse con el antropólogo y paleontólogo Louis S. B. Leakey del Coryndon Museum, de quien se convirtió en su asistente, logrando así insertarse en la selva para estudiar los chimpancés. Como necesitaba un acompañante, su madre se fue de voluntaria con ella.

Las aventuras de Goodall y su carismática manera de relatar  sus encuentros con la naturaleza, continúan llegando a millones de personas a través del mundo.

Uno de sus más exitosos programas lo es “Raíces y Brotes”, creado en 1991 por 12 estudiantes de escuela superior en Tanzania, África. Sus “brotes” ya llegan hasta más de 139 países con sobre mil grupos formados.

“Estoy interesada en saber qué se está haciendo en Puerto Rico”, dijo Goodall, destacando que “estoy orgullosa que esta primera presentación”.

En Puerto Rico ya se han unido los proyectos “Jardines para los coquíes” y “Salva al coquí”, entre otros como el jardín que recién abrieron estudiantes en la escuela WALKS WEBS en Mayagüez.

Goodall destacó cinco cosas que le dan esperanza en la humanidad: los jóvenes y su compromiso de conservación del ambiente; el cerebro humano que desarrolla proyectos como la Casa EcoSolar; la resiliencia de la naturaleza a los embates del hombre; las áreas protegidas para los animales; y el espíritu del ser humano para cambiar la visión de otros, haciendo la diferencia.