El gesto de un niño que se robó los corazones.

Diego Ruiz Cabré, como cualquier niño de ocho años, jugaba feliz ayer con los juguetes que recibió de regalo de cumpleaños, además de las “toneladas” de donaciones  y comida  que  gracias a su iniciativa y  desprendido gesto le llegó al Santuario de Animales San Francisco de Asís, de Cabo Rojo.

Cuando Primera Hora se comunicó con Diego, el niño estaba enfrascado en la construcción  de edificios, de helicópteros y los montones de cosas que le encanta hacer con los legos,  que recibió en su cumpleaños.

¿Qué más te regalaron?

“Juegos de mesa y… chavitos”.

También jugueteaba con su perrita Alai, una schnauzer que le llevaron a su casa, tiempo antes de que muriera otra perra adoptada.

A nadie, que conozca a Diego,  puede sorprender su gesto de pedir ayuda para un santuario. Diego es el rescatista más joven en Puerto Rico.

Fue el niño, quien hace unos meses, rescató a Melissa, una perrita recién nacida, abandonada a la que le faltaba una patita.

¿Qué sentiste cuando la viste?

"Me sentí con mucha pena  porque le faltaba  una patita. Estaba triste, quemadita por la brea. Parecía una bolita chiquita".

Diego, el más joven voluntario del santuario, estudia en el Colegio San Agustín de Cabo Rojo y entre sus muchos amigos mencionó a Adrián, a  Edwin, a  Rodney, Omar, Aron, Keniel, Caleb, Patria, Jeinelly y Ariana.

¿Y a tus amigos también les gusta ayudar a los animales?

"A algunos".

Y tú, ¿por qué lo haces?

"Porque los animales me gustan. Hay que darles comida y  agua. Hay que darles cariño y jugar con ellos".

El hogar como modelo

A Diego la fama le ha llegado y no por carambola. Ahora cosecha los frutos del amor que prodiga a manos llenas a los animales abandonados, maltratados   y faltos de cariño.

“Él está bien emocionado. Bien contento de  que la gente le da muchas bendiciones;  que le dicen que siga adelante”, dijo su orgullosa madre, Eva Cabré.

“Realmente, Dieguito ha visto mi colaboración trabajando con el santuario y  anteriormente  con otras organizaciones. También lo ha visto de su papa, Héctor Ruiz,  que es biólogo marino. Ha visto la  importancia de la conservación y el respeto al ambiente”, relató Cabré.

“Cuando estamos en la casa, tiene la confianza  siempre preguntando las cosas que tiene duda. Con amor, respeto, enseñándole amor, respeto y empatía”, apuntó.

Esa tres cosas, agregó, constituyen la fórmula para  el respeto a la vida.

“Le planteamos cómo se sentiría la hoja o el árbol si le partes una ramita. Siempre ponerlo en otra situación para que él entienda”, aleccionó.

¿Cómo surgió lo de su cumpleaños y el Santuario?

"Estaba en comunicación con la presidenta, por el speaker, discutiendo la situación de que no había comida  y Diego escuchó y dijo: “Pues tengo una idea, que en vez de regalos, me traigan comida para los perros”.

Y así el pequeño logró lo que tanto añoró.