ORLANDO, Florida.- A poco más de una semana de haber abierto sus puertas, el Centro de Asistencia para Desastre que opera en el Aeropuerto Internacional de Orlando había atendido hasta esta mañana a 3,168 personas y 842 familias puertorriqueñas que han llegado a esta ciudad buscando refugio luego de la devastación que el huracán María dejó en la Isla.

El lugar ubica en una esquina del primer piso, en un área que, a todas luces, fue improvisada en el Terminal A. 

En su interior, hay áreas de trabajo demarcadas por mesas plegadizas, y en cada mesa hay voluntarios de la Cruz Roja, funcionarios de la Agencia Federal para el Manejo de Desastres (FEMA), empleados de distritos escolares en Florida, trabajadores del departamento de transportación, entre otros.

Esta mañana, el lugar estaba atestado. Cada vez que llegaba un avión proveniente de Puerto Rico, se aglomeraban grupos a la entrada del lugar. 

La primera parada es en la mesa de la Cruz Roja. Ahí, el que llega, debe registrarse e informar cuáles son sus necesidades de manera que desde allí lo dirijan a la mesa correspondiente donde se podrá atender su caso particular, explicó el capellán, Fran Rodríguez, voluntario de esa entidad no gubernamental.

“La mayoría de los que han llegado, vienen necesitados de una vivienda y también llegan sin dinero. El resto viene a buscar ayuda de FEMA o a sacar una licencia de conducir provisional que se le da aquí”, dijo Rodríguez.

Marengeli González, quien vive en Orlando, llegó a la fila con su madre, Elsa, quien estaba en una silla de ruedas y le acompañaban dos nietos, Yandriel y Yaicob Otero. Los tres son de Arecibo y llegaron hoy desde Puerto Rico.

“Le dije a mami que se viniera, pues ella padece de una enfermedad que requiere un tratamiento con quimioterapia y en Puerto Rico, los servicios de salud están deteriorados”, dijo Marangeli mientras empujaba la silla de ruedas varias pulgadas cada cinco minutos.

Los niños, que estaban en el programa de educación especial, en Arecibo, irán a una escuela “charter” en donde días antes Marangeli logró conseguirles espacio. “Me dijeron que estaban aceptando a todos los niños que llegarán de Puerto Rico”, dijo la joven, quien es enfermera y reside aquí hace tres años.

“Quise venir a ver si puedo seguir con el tratamiento que tenía en la Isla”, dijo Elsa, por su parte. 

La fila avanzó y la familia se perdió en el interior del salón al que solo pueden entrar pasajeros puertorriqueños que vengan a procurar ayuda.

Dona Elsie López también arribó hoy desde San Juan. Tiene 82 años y dejó su comunidad en Ensenada, Guánica.“ Mi hija nos mandó a buscar a mí y a mi esposa, pues estábamos sufriendo. Sin agua y sin luz, todo es bien difícil para personas de nuestra edad”, dijo.

Estaba sentada en una silla a la entrada del Centro de Asistencia para Desastres en lo que su hija hacia la fila para buscar asistencia.

“Hecho de menos mi casita y quiero regresar porque yo no me quito, yo voy a regresar a mi islita”, dijo.

Al rato, llegó Bimael Muriel. Cargaba en brazos a su hijito un año y cinco meses Azariel Muriel, y al frente, iba su esposa, Azaria Figueroa. Él se mudó a Orlando hace un mes para buscar trabajo y estabilizarse, sin saber que un huracán devastaría la Isla y que tendría que adelantar los planes de traerse a su familia.

“Teníamos comida, pero sin agua y electricidad, era complejo y poco saludable para el bebé”, dijo la joven madre, quien perdió su empleo en una universidad en Carolina como consecuencia de la devastación que el meteoro dejó en todo Puerto Rico. Su gestión era sencilla: sacar la licencia de conducir provisional.

Beklisa Robles, quien llegó de Canóvanas, salía del centro. Explicó que vino a solicitar ayuda para conseguir casa, pero en el estado de la Florida, los proyectos de vivienda social son limitados y no hay inventario. Por eso, aprovechó la visita, se orientó y decidió trasladarse a Nueva York en los próximos días. “Allá hay mas ayudas y es más rápido”, dijo la mujer.

“Necesito casa, pues el huracán se la llevó”, agregó.

El centro continuará abierto todos los dias de 9:00 am a 7:00 pm hasta el 6 de noviembre.

“Mientras continuamos dándole la bienvenida a Orlando a los puertorriqueños que llegan, nuestra comunidad inclusiva se mantiene unida mostrando su compasión al apoyar a aquellos que más lo necesitan y ayudando a las comunidades afectadas a levantarse”, dijo hoy el alcalde de la ciudad de Orlando, Buddy Dyer, en declaraciones escritas.

Ningún funcionario del centro estuvo disponible para ser entrevistado.