El incremento de casos de maltrato de menores, negligencia y agresión sexual, que han salido a la luz pública a principios de este 2026 no es la norma ni está exclusivamente atado a la desigualdad o con la delincuencia.

La coordinadora de Delitos Sexuales y Maltrato a Menores de la Policía de Puerto Rico, la teniente Lilian Ortiz Oliver, reveló que solo en el mes de enero de este año se reportaron 17 casos de maltrato de menores.

De las estadísticas de su oficina se desprende que en el 2025 se atendieron 381 querellas, lo que refleja un alza en comparación con los casos del 2024 que alcanzaron los 299.

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“Ha habido un repunte en el mes de enero (de casos) en varios allanamientos de los agentes de (las divisiones) de Drogas e Inteligencia, que han encontrado como parte de su trabajo a menores en condiciones infrahumanas o deplorables, pero no es lo común. Nuestras querellas de maltrato a menores, que me encantarían que fueran muchas más de lo que son, nos llegan a través de las personas. ¿Y por qué te digo que quisiera que fueran más?, porque la responsabilidad es de todos. Si yo vecina estoy viendo esto, no tenía que llegar la Policía por un allanamiento”, argumentó la teniente Ortiz.

En general, las querellas se reciben de padres, madres, familiares y trabajadores sociales del Departamento de Educación. No obstante, en un 34 por ciento de los casos los sospechosos principales son padres y madres.

La Ley 57 para Prevención del Maltrato, Preservación de la Unidad Familiar y para la Seguridad, Bienestar y Protección de los Menores” define el maltrato como: “Todo acto u omisión intencional en el que incurre el padre, la madre o persona responsable del menor de tal naturaleza que ocasione o ponga a este en riesgo de sufrir daño o perjuicio a su salud e integridad física, mental o emocional, incluyendo abuso sexual, o la trata humana según es definido en esta ley”.

También, se considerará maltrato el incurrir en conducta obscena o la utilización de un menor para ejecutarla o si exhiben conducta constitutiva de violencia doméstica en presencia de ellos.

Estos casos no necesariamente están vinculados con personas que cometen delitos o con el trasiego de drogas y armas, ya que a base de su experiencia ha constatado que el maltrato de menores ocurre en cualquier lugar y circunstancias.

Estamos viendo los casos que han tenido un enfoque más público, pero el maltrato a menor ocurre en todos los lugares, en todas las casas, en todas las estratas sociales. Yo le podría decir que tenemos casos de maltrato de menores y de agresión sexual, así que cuando yo los veo en el macro de todo Puerto Rico, ocurren en todo tipo de estrata social”, subrayó la teniente.

La funcionaria agregó que hay otros casos más severos combinados con otros delitos que los vistos en las pasadas semanas, que -por su confidencialidad- no salen a la luz pública. “No nos sorprenden estos casos específicos”.

“Cuando hay varios casos en un período corto, como ha sido el mes de enero, creo que como país nos impactan, pero nosotros -que trabajamos con este delito a diario- tenemos que decir que todos los meses hay maltratos a menores, todos los meses hay querellas que nos impactan como agentes y como investigadores, pero al ser confidenciales lo vivimos nosotros con esos familiares, con esas víctimas menores de edad”, abundó.

El inspector Joey Fontánez, director del Negociado de Inteligencia y Arrestos, por su parte, comentó que cuando diligencian órdenes de allanamiento a diario no encuentran a niños viviendo en condiciones infrahumanas.

“No es normal, en la mayoría de los casos no los encontramos en condiciones infrahumanas, pero sí en lugares donde hay drogas y armas ilegales”, subrayó el inspector.

Estas investigaciones, comentó la teniente, no son de fácil disposición y pueden tardar años hasta que la víctima esté preparada para poder enfrentar un proceso judicial ya que requieren de unos servicios. Estas investigaciones son de profundidad y no se puede ver desde la superficie.

“Es como el ‘iceberg’ son casos bien apremiantes, que conllevan mucha empatía de nuestros investigadores y no son de fácil disposición, son casos que conlleva mucha investigación y puede pasar años para radicación de esos casos, pero beneficio siempre de las víctimas, de esos menores”.

Énfasis en la prevención

Ortiz aclaró el concepto de prevención, ya que a su juicio no significa vigilancia sino la presencia de sus padres o encargados en las vidas de los niños.

La prevención es fundamental para evitar incidentes que lamentar, así que la teniente Ortiz, exhortó a la ciudadanía a denunciar la negligencia y el maltrato, al tiempo que advirtió que la Ley 57 protege a las personas que informan de demandas civiles, porque la responsabilidad como sociedad es de todos.

“Ese vecino, ese maestro, ese entrenador de deportes, que vio unas señales de maltrato, repórtela al 343-0000, tenemos el 9-1-1, cualquier cuartel de los 78 pueblos de Puerto Rico, no tenemos excusa, la responsabilidad de nuestros niños es de todos”.

Casos recientes

  • 22 de enero:  El caso que puso al descubierto la necesidad de protección de nuestros niños, fue narrado por los agentes de la División de Inteligencia y Arrestos de Carolina, que allanaron una residencia en el sector Villa Santa del barrio La Central, en Canóvanas. La intervención culminó en el rescate de 5 menores -entre las edades de un mes hasta los 10 años-, hijos de tres miembros del núcleo familiar que vivían en condiciones deplorables, entre orín, excremento y comida podrida.
  • 29 de enero: Las autoridades intervinieron con una familia en una residencia del sector Miñi Miñi, en Loíza, tras recibir un referido del Departamento de Educación sobre menores que vivían en aparentes condiciones deplorables. Cuando llegaron a la residencia, encontraron que un adolescente de 17 años, dos niñas de 12 y 15 años y su hermano de 21 años y su madre de 44 años, vivían entre el desorden, ropa acumulada, el piso sucio y entre excremento de animales.
  • 30 de enero: Una adolescente de 17 años escapó de una residencia en Toa Baja y pidió ayuda en una farmacia del barrio Candelaria. Denunció que su madrastra la mantuvo encerrada en un cuarto de la casa bajo llave, en ocasiones sin comer por varios días, hacía sus necesidades en cubos y botellas de agua, se bañaba dos veces en semana y presuntamente era golpeada. La investigación reveló que tanto el padre como las tres hermanastras, adultas de edad, tenían conocimiento del patrón de maltrato y no lo denunciaron.
  • 31 de enero: En una residencia en la urbanización Monte Brisas en Fajardo, se encontró a dos niños de 7 y 12 años viviendo en condiciones insalubres. Estaban desprovistos del servicio esencial de agua potable y carecían de alimentos en el hogar. Los menores estaban al cuido de una hermana de 20 años, ya que la mujer había abandonado el hogar desde el mes de septiembre. Su progenitora enfrentó cargos de maltrato de menores y daños a su integridad.
  • 2 de febrero: Una mujer se presentó a la comandancia de área de Humacao para denunciar que su hija de 28 años le pidió ayuda mediante una llamada telefónica alegando que, a ella y a sus tres hijos, de 1, 2 y 3 años, su pareja les había restringido la libertad. Cuando los policías del distrito llegaron a la residencia tuvieron que forzar un portón interior para lograr acceso al segundo piso, donde pudieron observar a la perjudicada con hematomas en diferentes partes del cuerpo. Los tres menores, que vivían entre basura y excremento, se encontraban en pañales y descalzos.
  • 3 de febrero: Una pareja de hermanos de 3 y 4 años fueron rescatados por agentes de la División de Drogas y Narcóticos de Caguas durante un allanamiento en una residencia del sector Bernabé, en el barrio Mamey, en Gurabo, donde encontraron la casa en desorden con excremento de animales y en condiciones no aptas para los niños, donde arrestaron a sus padres con un rifle y marihuana que estaban al alcance de los menores.