Expertos revelan qué falló en Puerto Rico y cómo se pudo evitar la crisis del agua
Conoce lo que recomiendan y los señalamientos hacia el Gobierno.

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Sumidos ya en una sequía y el racionamiento de agua potable, es muy poco lo que se tiene como alternativas para subsistir ante la falta del vital líquido.
Dragados de los embalses existentes, hincar pozos, sacarle la sal al agua del mar, “sembrar nubes” para crear lluvia o trasvasar agua del oeste, que es donde todavía llueve, a las áreas más impactadas por la sequía son alternativas que resuenan, pero ya están muy tardías para ponerlas en ejecución. En el caso de la falsa lluvia, ya demostró en la pasada sequía del 2015 que no funciona, según resumieron varios expertos entrevistados por Primera Hora.
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Prefirieron apuntar a errores que no se deben volver a cometer, fallas en la planificación que deben ser corregidas y reforzar la educación al pueblo sobre el uso de este recurso natural, que dijeron “no es eterno”.
No se trata de imponer medidas punitivas hacia la ciudadanía, como multas por el uso excesivo de agua, o de tomar medidas para “apagar fuego” de última hora, según destacó el profesor, investigador y consultor en ingeniería hidráulica, el doctor Walter Silva Araya.
Dijo que se requiere acción de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) para informar y educar al pueblo sobre prácticas continuas de conservación del agua, separar fondos para mantenimiento de una infraestructura obsoleta de principios y mediados del pasado siglo, así como estudios sobre la viabilidad para establecer pozos que puedan ser utilizados en un futuro para emergencias como las que se viven en el país en la actualidad.

Comentó que para lograrlo se requiere dinero y “voluntad política para hacer el trabajo” que por años no se hizo.
El catedrático del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) destacó que “la situación que tenemos ahora es bastante crítica. Debemos empezar de aquí en adelante, que sería para el futuro. Son cosas que se pueden tomar en cuenta desde antes y no esperar a que esto llegue”.
Importante el dragado
El hidrogeólogo Jobel Y. Villafañe Pagán apuntó al grado de sedimentación que tienen los embalses y a la falta de lluvia como la principal razón para llegar a la actual restricción en el uso del agua potable.
Como solución, apuntó a que era necesario “darle un mantenimiento continuo a los embalses” con estos dragados.

No obstante, el Lago Carraízo, el primero que entrará en racionamiento este viernes, se dragó. El anuncio de que los trabajos culminaron se dio a conocer el 14 de marzo de este año. Las labores se realizaron a un costo de $106.8 millones con fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés).
Los expertos no pudieron explicar con precisión la razón por la que un embalse acabado de dragar entró en una etapa crítica, sobre todo cuando ven estas acciones como una solución para retrasar los efectos de la falta de lluvia.
Villafañe Pagán aceptó que desconoce información sobre cuánto material se extrajo o qué capacidad ganó el embalse, como para precisar si el trabajo verdaderamente era el requerido. Mientras, Silva Araya explicó que pudo haber ocurrido que el embalse se mantuvo a baja capacidad para realizar el dragado y que cuando se culminó la obra ya no llovió lo suficiente como para que se reportara una recuperación.
Falta de datos
El profesor apuntó a que esta ausencia de datos precisos que puedan llevar a una conclusión se debe a un problema de la AAA de no informar y educar al pueblo sobre estos procesos importantes que realizan.
“Realmente, no están dando la información. Pero, si se hace un trasfondo histórico, con los documentos, con datos, con números, yo creo que la gente entiende mejor la situación. Ahora la gente que está molesta y, con razón, porque no la mantienen informada. Y ese es un aspecto donde yo pienso que la Autoridad y el gobierno tienen que apuntarse, buscar esos numeritos, digerirlos para que la gente los entienda, no hablar demasiado técnico, sino en arroz y habichuelas, pero con cantidades, si las tienen. Ojalá que las tengan, porque realmente ese es uno de los problemas que yo veo, que la gente reacciona porque no tienen información que necesita”, sostuvo.
Por su parte, el geomorfólogo José Molinelli Freytes apuntó a que, en la actualidad, se trata como una excusa el hecho de que no llueve para establecer que en una isla, rodeada por agua, no tenga líquido disponible para el consumo humano.
“Eso es desviar la atención y no aceptar la responsabilidad de un sistema manejado fatalmente”, sostuvo.
¿Cuánto llueve?
Según explicó, en Puerto Rico se promedia que llueve unas 76 pulgadas al año. “Eso sería la altura de un baloncelista de seis pies con cuatro pulgadas”, explicó.
Detalló que esta cantidad de lluvia cambia de año en año. Además, dijo que el promedio de lluvia de El Yunque son 200 pulgadas al año, mientras en el Bosque Seco de Guánica es de 32 pulgadas.
“Entonces, hay una distribución desigual de agua en Puerto Rico. Esas 76 pulgadas de lluvia, ¿dónde están? Pues, mira, sé que unas 45 de esas pulgadas, o sea, más de la mitad, retorna a la atmósfera por evapotranspiración… como vapor de agua. De esas 76, poco más de 27 pulgadas son las que descargan hacia el mar, y esto es en promedio de todos los ríos… Pues, esas 27 pulgadas se descargan, no se pierden, porque eso es una función importante. ¿Tú sabes cuántas hay almacenadas en los lagos? De las 76, aproximadamente una pulgada es la que está en todos los embalses de agua en Puerto Rico. Entonces, en los acuíferos de Puerto Rico, y no están en todos los lugares, pero hay unas áreas donde hay una riqueza acuífera marcada, hay más de 245 pulgadas guardadas. O sea, la precipitación de más de tres años está en el subsuelo de los acuíferos. O sea, que si tú vienes a decir: ¿Dónde es que hay más agua en Puerto Rico? No es en los embalses, es en las aguas subterráneas”, detalló.
El problema de las aguas subterráneas que planteó tanto el geomorfólogo, como el catedrático del RUM, es el grado de contaminación que presentan por intrusión salina, heces fecales, químicos utilizados en la agricultura, construcciones sobre estas zonas, ubicación de vertederos y el uso indebido.
“Eso limita los sitios donde tú puedas perforar el pozo. Pero, de nuevo, hace falta más estudios. Y yo creo que hace falta más ingeniería en todos estos problemas. No es apagar incendios como ahora. Hay muchos estudios que se pueden hacer y tenemos los dineros para hacerlo. La misma universidad puede participar en esto para que podamos ir trabajando este problema desde distintas maneras, verdad. Una de ellas podría ser localización de pozos, cuántos pozos necesitan, cuál es el rendimiento que necesito para suplir una porción del agua potable en caso de emergencia. Eso sería una excelente idea”, precisó Silva Araya.
Otras opciones
Sobre desalinizar el agua de mar, Molinelli Freytes explicó que no es una opción, ya que estos sistemas requieren mucha energía. Recordó que el sistema energético del país enfrenta múltiples problemas y es costoso.
Tampoco rechazó la opción de la “siembra de lluvia”, aunque “las veces que se ha usado en Puerto Rico no ha funcionado. Y el problema es lo siguiente: para que eso tenga una oportunidad de funcionar, tienes que aplicar esos cristales, ¿verdad? Son cristales casi microscópicos de yoduro de plata o cualquier cristal al cual el vapor de agua se pegue y empiece a formar gotículas pequeñas que se van agregando para producir lluvia”.
“Pero, eso funciona cuando viene ya la nube, que está a punto de llover. El problema con eso es que tú no sabes si de todas maneras iba a llover. Pues, tienes que esperar a que se den las condiciones. Tú no pones eso así, seco. Si tú pones esos cristales, no pasa nada, y te roban cientos de miles de pesos. Viene un extranjero allá, trae que unos aviones y rocían el aire. Sigue soplando y no pasa nada”, indicó.
A modo de recomendación futura, Villafañe Pagán sustentó el uso de las sugerencias que delineó el Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático en el 2022 y que todavía no han sido acogidas por el gobierno.
Entre las medidas incluidas está el dragado de embalses, reparar salideros, sustituir tubería obsoleta que pueda estar causando fugas, prohibir la construcción en áreas de recarga de acuíferos, desarrollar guías y requisitos obligatorios para sistemas de recolección y uso de lluvia en nuevas construcciones, reúso de aguas usadas en la agricultura, campos de golf y la industria, fomentar campañas educativas para crear conciencia sobre el consumo eficiente del agua, así como alinear reglamentos y permisos para el uso del agua.


