Muchos en el mundo, tienen un ritual a la hora de comerse las emblemáticas galletas Oreo: primero, se comen la cremita blanca y luego, las "tapitas" de la galleta, siempre con su vasito de leche. 

Sin embargo, este joven se inventó una peculiar forma de, digamos, disfrutar de estas ricuras tratando de encestar las mismas en vasitos con leche desde diferentes distancias y lugares. 

Si es una persona con demasiado tiempo libre a su disposición que no tiene nada mejor que hacer con su vida, no nos toca a nosotros determinarlo. 

Lo que sí suponemos es que alguien en la casa donde se grabó el vídeo pasará mucho trabajo limpiando el reguero de leche que dejó el joven cuando el líquido salpicaba del vaso cuando la galleta lograba entrar. Gajes del "oficio"...