La Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha hecho un llamado a los gobiernos del mundo para que inviertan en la educación física, pues ha documentado que el tiempo que dedican los niños y los adultos al ejercicio y al movimiento está disminuyendo con consecuencias negativas en su esperanza de vida, salud y capacidad para cosechar éxitos en los estudios, la vida social y el trabajo.

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad y el sobrepeso, una de las consecuencias del sedentarismo es la causa de muerte de unos 3.2 millones de personas, una cifra dos veces mayor a las defunciones ocasionadas por el sida.

Según la Unesco, las inversiones en educación física han disminuido durante los últimos años en muchos países del mundo, incluidos algunos de los más ricos. Asimismo, han mermado el tiempo y los recursos financieros asignados a la educación física en las escuelas en más de la mitad de los países de Europa y en la región de Norteamérica.

El Comité Intergubernamental para la Educación Física y el Deporte de la Unesco está reunido desde ayer, miércoles, en Lausana, Suiza, donde presenta su publicación “Educación física de calidad, guía para los responsables políticos”.

El informe propone la formación de profesores en esta disciplina, poniendo de relieve los beneficios que esta reporta a los países que invierten en ella y el costo social que tiene para los que no invierten lo suficiente.

“Es mucho lo que nos estamos jugando”, estimó la directora general de la Unesco, Irina Bokova, en comunicación escrita. “El costo de la inversión pública en educación pública genera dividendos muy altos en lo referente al ahorro en gasto de salud y al cumplimiento de los objetivos de los sistemas educativos”, señaló.

Bokova dijo que está demostrado que impartir una educación de calidad en este ámbito tiene como consecuencia una actividad positiva hacia las actividades físicas, reduce las posibilidades de que los jóvenes incurran en conductas de riesgo y tiene repercusiones positivas en los resultados académicos.

La guía establece que si las escuelas no pueden dispensar la hora diaria completa de actividad física recomendada para todos los alumnos, una política educativa bien planificada debe fomentar el establecimiento de sinergias entre el sistema de educación formal y las comunidades para dispensar una educación física de calidad.

La guía agrega además que, si la sociedad quiere cosechar los beneficios que reporta la educación física, los planificadores de políticas educativas deben garantizar que tengan acceso a esta tanto las niñas como los varones, así como los jóvenes escolarizados y los que están sin escolarizar.