Puerto Rico es el segundo grupo étnico con mayor desarrollo de diabetes entre los latinos, así que no debe extrañarnos que en el país se registren anualmente un promedio de 225 nuevos casos de la condición en niños. 

Aunque se supone que la diabetes que se presente en los niños sea la Tipo I, o sea la hereditaria, cada día son más los casos que se reportan en menores de diabetes tipo II como consecuencia del problema de obesidad infantil que atraviesa el país, alertó la nutricionista Ada Laureano.  

Entre 2010 -2012 la tasa de obesidad infantil en el país aumentó en un 0.9%. Datos del 2010 apuntaban a una tasa de obesidad de 27.5 %. Mientras que, en 2012, subió a 28.4%.

“La diabetes tipo II  existe pero se supone que ocurra en la etapa de la adultez. Sin embargo, por el problema de obesidad se da en los niños. Los malos hábitos alimentarios y la falta de actividad física promueve el desarrollo de la obesidad y eventualmente la resistencia a la insulina que es lo que produce la diabetes”, explicó Laureano. 

Dijo que los datos revelan que el 11% de los nuevos diabéticos Tipo II en la Isla son niños de ocho años o menos. “Específicamente del 2000 para acá son números que se vigilan porque mientras más suban, más riesgo tenemos  de que desarrollen problemas de fallo renal y enfermedades cardíacas antes de que tengan 40 años”, advirtió. 

En el caso de la diabetes tipo I el riesgo mayor es la herencia. Desde que el niño nace la tiene, explicó, pero en algunos casos se puede desarrollar tan pronto como en los primeros meses de vida o antes de la adultez, usualmente en la etapa de la adolescencia.  Aquí el tratamiento principal es la insulina pero al igual que la diabetes tipo 2 la dieta y el ejercicio es esencial. 

“Deben alimentarse bien y ser activos porque la actividad física facilita el uso de la glucosa. Los músculos hacer que gran cantidad de la azúcar que se iba a almacenar como grasa, no se almacene y se utilice. Eso hace que el sistema metabólico sea más eficiente. Aparte, la alimentación es importante para cualquier niño o adultos diabético porque la diabetes baja la defensas y los hace más propensos a desarrollar enfermedades, abundó la experta.