El mar bordea la humilde casita de madera donde reside don Carlos Echevarría, ubicada en la comunidad El Faro de Guayanilla, pero el hombre no parece temer del mal tiempo que se avecina ante la cercanía de la tormenta tropical Fiona.

Echevarría de 66 años, asegura que se siente “tranquilo” y por eso considera que “aún no es momento” para abandonar su hogar, a pesar de que el Gobierno Municipal llegó al barrio para alertar el peligro que corren ante el paso del fenómeno atmosférico.

Carlos Echevarria dijo que si la cosa se pone mala, entonces se mueve a buscar donde quedarse.
Carlos Echevarria dijo que si la cosa se pone mala, entonces se mueve a buscar donde quedarse. (Jorge A. Ramírez Portela)

Estoy acostumbra’o a esto ya. El municipio vino. Lo que pasa es que, esto bajó por los terremotos”, explicó al mostrar el cuerpo de agua que ha continuado desplazándose hacia el barrio debido a los efectos de los sismos.

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No obstante, el sexagenario no quiere salir del lugar.

Depende (de) cómo esté la cosa, porque yo tengo sitio a donde irme. Vamos a ver lo que pasa”, reveló.

A medida que pasaban las horas, vecinos de esta comunidad en riesgo de inundaciones severas continuaban con los preparativos para enfrentar el sistema.

Es el caso de Asberti “Tito” Rodríguez Pacheco, quien intentaba poner las últimas tormenteras antes de acudir al refugio más cercano, junto con su madre, Aurora Pacheco Báez de 83 años.

Asbelti Rodriguez Pacheco, residente de El Faro en Guayanilla, intentaba colocar tormenteras como precaución ante el paso de Fiona.
Asbelti Rodriguez Pacheco, residente de El Faro en Guayanilla, intentaba colocar tormenteras como precaución ante el paso de Fiona. (Jorge A. Ramírez Portela)

“Voy a poner estas tormenteras porque nos vamos para el refugio. Ella está como coco. Yo soy de aquí, pero como que me da miedo. Soy cobarde con esto de los temporales”, exclamó a carcajadas que eran celebradas por su progenitora.

Antes de irse, Tito quiso asegurar las fotos del astro Roberto Clemente “para que el huracán no me las dañe. Aquí, el río se mete en las casas y no quiero perder esta foto”.

Asimismo, Johnny Gil González, residente en la comunidad guayanillense, insistió en que ya estaba preparado para el paso de la tormenta.

“Tenemos todo prepara’o. Tenemos gasolina pa’ la planta, hicimos compra”, relató, aunque por el momento no piensa irse de su casa.

“Cuando esté el tiempo bien malo, salimos, no nos quedamos”, dijo al mencionar que la zona donde reside no se inunda tan fácilmente.

“Ya estamos más prepara’os (que durante el paso del huracán María). Cualquier cosa arrancamos pa’ las Quebradas, pa’ la casa de mi hermana. Estamos bien preparados aquí; tenemos compra, gasolina, planta. Ya yo tengo las maletas hechas y to’, con todos los papeles míos. Si me paso oyendo los boletines a cada rato”, acotó el hombre de 63 años.

De otra parte, el ambiente en los negocios del sector Playa en Guayanilla, no aparentaba la proximidad de una tormenta.

Allí había familias y grupos de amigos compartiendo, pero los entrevistados aseguraron que “estamos despejando la mente porque ya nos preparamos”.

William Cintrón, residente en el barrio Indios de Guayanilla, resaltó que “hace tiempo que no me levantaba a las 6:00 de la mañana de un sábado de día libre y, hoy me levanté tempranito para prepararme”.

Pese al que las residencias del barrio El Faro quedan cercanas al nivel del mar por los sismos de enero de 2020, muchos de sus residentes indicaron que no se moverán de allí.
Pese al que las residencias del barrio El Faro quedan cercanas al nivel del mar por los sismos de enero de 2020, muchos de sus residentes indicaron que no se moverán de allí. (Jorge A. Ramírez Portela)

“Ya a las 12:00 del mediodía tenía todo ‘ready’ y estamos aquí, entre amigos, esperando a las 6:00 de la tarde recogernos para casita y esperar lo que venga. Esperamos que no sea nada fuerte”, sostuvo Cintrón de 50 años.

“En casa tenemos ventanas de cristal. Por eso, mi hijo y yo, le montamos las tormenteras y fui tempranito a Sam’s a comprar par de cositas. La estamos pasando bien porque ya esto es rutina para nosotros, tantos huracanes y tanta cosa ya aquí en la playa”, destacó.

“Todos los que estamos aquí, somos jefes de familia y las tenemos preparadas. Ya esto es rutina en Puerto Rico”, agregó.

Por su parte, Mariel Lugo, se deleitaba frente al mar junto a su familia.

“Fui a comprar los artículos más necesarios para mi nene, como agua y todo eso”, advirtió la fémina de 43 años.

“Sí, estoy preocupada. Pa’ María se pasó muchas cosas, esperamos que no sea igual porque hay mucha gente necesitada que, a lo mejor está peor que uno. Pero, con el favor de Dios, esperamos que no pase nada”, concluyó.