Primero lo primero: la marihuana sigue siendo ilegal en la Isla (pese a repetidos esfuerzos para despenalizar su uso medicinal) pero en cerca de 20 países su consumo está permitido, con ciertas restricciones.

En Estados Unidos, 23 estados y el Distrito de Columbia permiten su uso medicinal, y cada vez más localidades están  regulando las siembras e incluso cobrando impuestos por la producción y venta. Las leyes se flexibilizan y el mundo cambia.

Por esto, no es de extrañar que la industria gastronómica haya abrazado el uso del pasto. Lejos quedaron los “brownies” de antaño: ahora se encuentra de todo e imaginamos que cada vez habrán más, a medida que se relajen las reglas.

Uno de los últimos productos en salir al mercado es en forma de “pods” de café, que vienen con 10 miligramos de THC (tetrahidrocanabinol o, en palabras más simples, el compuesto activo de la marihuana). ¿Qué cóoomo? Así mismo: te das tu shot de cafecito de cinco onzas de la máquina expreso y no solo te despierta, sino que te relaja… o algo así.

Otros productos que se están mercadeando con marihuana (y que son legales) incluyen:

1. Bombones: Una compañía produce caramelos con lemoncillo y cinco miligramos de THC. La latita vale 48 billetes… así mismo.

2. Té chai con cannabis: Cada bolsita cuesta $19.50 y contiene 10 gramos de THC.

3. Chocolates: En barras, bombones o los mismos brownies, los precios pueden fluctuar desde $11 y $30 y pueden tener hasta 25 miligramos de THC.

4. Refrescos: Ya están en el mercado bebidas carbonatadas con 20 gramos de THC y cuestan alrededor de $20 por una botella. 

¿Qué más se inventarán? Lo cierto es que cada uno de estos “gustitos” no es barato ni están disponibles para todo el mundo, pero de que la gente se las inventa, se las inventa.

Fuentes: Huffington Post y The New York Times.