La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, dijo que la bandera de los estados confederados del sur (que rechazaron la abolición de la esclavitud en el siglo XIX y se rebelaron contra el gobierno de Estados Unidos) debe ser retirada del Capitolio estatal.

La gobernadora se retractó de su posición de dejar la bandera en su sitio en medio de crecientes llamados a que la bandera se retirara.

El cambio de opinión de la gobernadora republicana ocurre después de que nueve feligreses de raza negra fueran baleados dentro de una iglesia, presuntamente por un hombre blanco que adoptó la bandera como símbolo de supremacía blanca.

Haley estuvo rodeada de demócratas y republicanos que recibieron el anuncio entre aplausos y vítores. La bandera ondea frente al Capitolio desde hace 15 años, cuando fue retirada de lo alto del Congreso para ser colocada en un monumento que se encuentra frente a éste.