Joel González Matos, uno de tres adultos implicados en un caso en el que figuran como perjudicadas varias menores de edad, identificadas como estudiantes de una escuela en Toa Baja, se allanó hoy, martes, a la determinación de causa probable para juicio.

González Matos enfrenta cinco cargos de corrupción de menores en el caso en el que a otros adultos se les imputa agredir sexualmente a dos alumnas.

Los abogados Luis O. Rodríguez y Alexis Acevedo informaron a la jueza Janette Perea, del Tribunal de Primera Instancia de Bayamón, que su cliente González Matos renunciaba a la vista preliminar, sin un preacuerdo negociado con la Fiscalía. 

“Entendemos que es el mejor curso a seguir”, dijeron los representantes legales del hombre de 31 años, quien es contable.

El juicio de González Matos quedó señalado para el 22 de junio.

Las autoridades señalan que cinco alumnas de 13 a 16 años fueron llevadas a una playa, donde les ofrecieron drogas y dos de las menores de edad fueron agredidas sexualmente.

Por esos hechos están acusados Humberto Borrego Rivera, de 31 años y José F. Grajales Vélez, de 23.

Este martes, la jueza Perea comenzó a aquilatar la prueba en la vista preliminar contra Borrego Rivera y Grajales Vélez.

Dos de las menores perjudicadas, de 13 y 14 años declararon, a preguntas de las fiscales Marisela Santiago y Ginny Andreu, que el pasado 5 de marzo, a eso de las 11:00 a.m., salieron de la escuela para una “fuga”, en el automóvil de Borrego Rivera, a quien describieron como amigo de otra de las jovencitas perjudicadas.

Declararon que en el carro se quitaron “el jumper” y se pusieron ropa deportiva, aunque ya dos de las menores se habían puesto traje de baño en un Mc Donald, cercano a la escuela.

Dijeron que en el trayecto el imputado sacó un cigarillo de marihuana y casi todas “fumaron”.

“En el camino él le envía un texto a un grupo en WhatsApp de que tenía unas chamaquitas que querían compañía”, detalló una de las menores.

Dijo que el imputado se detuvo en un colmado, compró sangría y “papitas” y después fueron a buscar a González Matos a su casa. Más tarde, estando en el balnearario de Punta Salinas, llegó Grajales Vélez.

Según las menores, en la playa bebieron sangría y a solicitud de una de las jovencitas se fueron a un lugar solitario. En el lugar bailaron “doble paso” con las manos en el piso moviendo las nalgas, mientras uno de los imputados las grababa.

Relataron que Borrego Rivera sacó un pote de pastillas de un bulto y dos de las menores consumieron pastillas. “Me sé el nombre de una, Xanax y otra Pali. Una era blanca, otra azul y otra rosita”, describió una de las jovencitas que cursa el séptimo grado.

Otra de las menores declaró que González Matos les preguntó a todas sus edades y cuando “le dije que tenía 12 para 13 (años) ahí él dijo que tenía un hijo de nuestra edad”. La menor indicó que una de las jóvenes que tiene 13 años mintió porque dijo “que tenía 14 años”.

Según el testimonio de las jovencitas, ya en horas de la tarde, observaron a Grajales Vélez y a Borrego Rivera cuando sostenían relaciones sexuales con otras dos de las menores. 

Relataron que querían irse del lugar, pero las llaves del automóvil de Borrego Rivera se perdieron. Luego, una de las menores se comunicó con una cuñada, quien se presentó al lugar con policías. 

Grajales Vélez es representado por la abogada Paulette Lartigau y a Borrero Rivera lo defiende el licenciado José Valle Brenes.

Una de las estudiantes de 14 años aceptó a preguntas de la licenciada Lartigau que en su cuenta de Facebook se apoda “Ricura” y dice que nació en 1990.