Una bala que entró por la parte posterior de la cabeza, quebrando huesos y tejidos, tronchó la vida de Nadjia Beyley Vázquez en aproximadamente un minuto y medio, según el patólogo forense del Instituto de Ciencias Forenses, Javier Serrano.

Ante el juez Harry Massanet Pastrana, del Tribunal de San Juan, el perito explicó que ese proyectil chocó con la estructura ósea y se separó en tres fragmentos que salieron por el lado izquierdo de la cara de la víctima, entre el ojo y la oreja.

En la continuación del juicio por tribunal de derecho que se sigue contra Mark Centeno González, por la muerte de la mujer de 22 años, Serrano apuntó que el orificio de entrada mostraba bordes abrasivos típicos de las marcas que dejan los proyectiles al entrar al cuerpo.

"No tiene tatuaje de pólvora, negro de humo, ni impresión de cañón", apuntó a preguntas de la fiscal Nadia Pineda Pérez.

"No fue un disparo de contacto, ni cercano", agregó.

Utilizando fotos de la autopsia que practicó a la mujer, indicó que los tres orificios de salida de la bala mostraban bordes rasgados característicos de las marcas que dejan los proyectiles cuando salen del cuerpo.

Apuntó que esa bala no se recuperó, pero que en las radiografías observó "tres fragmentos que eran tan pequeños, que no tenían valor analítico y por eso no se recuperaron".

Indicó también que la víctima recibió otra herida en la pierna izquierda, que debió ser el primer disparo que la alcanzó aquella madrugada del 23 de junio de 2013.

A preguntas de la fiscal Pineda Pérez, quien junto a la fiscal Francelis Ortiz Pagán representa al Ministerio Público, indicó que el impacto de la bala que penetró la cabeza de Beyley Vázquez era similiar a una caída de un edificio de 5 a 10 pisos o a recibir un golpe contundente con un tubo.

"El daño es tal magnitud que provoca una hemorragia en todo el cerebro", afirmó Serrano.

"Una persona con ese tipo de lesión fallece de forma casi instantánea", agregó.

Precisó que luego de una herida como la recibida por la víctima toma al cuerpo "un minuto y medio... o dos en desconectarse por completo (perder función vital)".

En el contrainterrogatorio el licenciado Carlos Ramos Pantoja, quien junto a Francisco Acevedo Padilla y Francisco Hernández Bosch compone el equipo de la defensa, indagó sobre la fragmentación de la bala en la cabeza, que ayer la examinadora en armas de fuegos Carmen Suliveras Ortiz negó categóricamente.

"No tengo la menor duda (que el proyectil se fragmentó)", respondió.

Pese a que las heridas de la mujer fueron provocadas por un arma potente como un rifle AKA 47, el patólogo forense indicó que no había salida de masa encefálica en la víctima.

También apuntó que la bala de un rifle, disparada a una distancia de 15 pies, suele viajar en forma recta, pero a pesar de esta tendencia aseguró que la bala "sí, se podría fragmentar".

Además, reconoció que de haberse producido un fuego cruzado en el interior del Santiago Iglesias Café, donde murió Beyley Vázquez, "estaría un poco más difícil de establecer (que herida ocurrió primero)".

Con el testimonio de Serrano, el Ministerio Público completó el desfile de prueba aunque oficialmente no ha sometido su caso. También puso a la disposición de la defensa otros tres testigos, que no sentó a declarar. 

Concluida la prueba de las fiscales, los abogados informaron que sentarán a declarar a Ángel Rivera como testigo de defensa.

Centeno González, quien se encuentra libre bajo fianza, enfrenta un cargo de asesinato por la muerte de Beyley Vázquez, un cargo de tentativa de asesinato por las heridas que sufrió su esposo Allen Miranda y cinco violaciones a la Ley de Armas.

Según el Ministerio Público, el pasado 23 de junio de 2013 el causado participó en un ataque a tiros contra las personas que disfrutaban en el Santiago Iglesias Café en Puerto Nuevo como parte de una riña por el control de los puntos de drogas.

En ese tiroteo participaron tres hombres, pero sólo se han presentado cargos contra Centeno González.

El juicio continúa el jueves a las 9:00 a.m.