Las sandalias veraniegas, esas que en Puerto Rico se conocen como chancletas y en Estados Unidos como “flip flops”, lucen comodísimas, pero no lo son tanto. Pueden incluso causar lesiones a aquellos que la usan constantemente.

Un estudio de la Universidad de Auburn, en Alabama, confirmó que  las chancletas alteran la forma normal de caminar, lo que ocasiona dolor en las caderas y en la parte baja de la espalda.

Los investigadores -que reclutaron tanto a hombres como a mujeres para el estudio- compararon el uso de calzado atlético con el de las llamadas “flip flops” y los primeros obtuvieron mejores resultados.

Los que usaron chancletas dieron pasos más cortos y los talones golpeaban el suelo con una fuerza vertical menor que los que calzaban los zapatos deportivos.

Los que caminaron en sus “flip flops” no levantaban los dedos de los pies porque tendían a “agarrar” la chancla con los dedos para mantenerla en su sitio. El talón quedaba levantado y sin apoyo.

Los investigadores concluyeron que no hay que dejar de usar las “flip flops” o chancletas, pero sí hay que usarlas con moderación.

Las chancletas son ideales para utilizarlas en la  playa, en el área dela piscina o luego de una fuerte rutina atlética, pero no están diseñadas para uso continuo. Definitivamente no le dan el soporte necesario al pie. 

También se recomienda cambiarlas cada tres o cuatro meses.